“Estoy a punto de finalizar mi primer año de Arteterapia en El Recreo y todo mi entorno sabe lo contenta que estoy con esta experiencia. Creo que lo que más me gusta es que soy yo misma la que caigo en la cuenta de lo que me pasa, de quién soy y de qué necesito, sin que nadie me tenga que dar su interpretación sobre mí. Me ha resultado una herramienta extraordinaria para enfocar los puntos oscuros de mi vida y ya estoy viviendo los frutos de esta transformación que se ha ido gestando dentro de mí. Llevo media vida sabiendo que las obras de los artistas (escritores, músicos, pintores…) se interpretan desde sus historias y experiencias personales. ¡Por supuesto que, en otra escala, también nos pasa a todos! No hace falta ser artista consagrado para que mi garabato, el cuento que imagino, el color que elijo… expresen (mejor que mis palabras y mis razones) mi mundo interior…
Nos han guiado con respeto, sin forzar el ritmo de nadie, con sabiduría y mucho cariño a todas las componentes del grupo; y el mismo grupo se ha convertido en un «lugar sagrado», en el que descalzarse, en el que gradualmente nos hemos ido descubriendo y siendo testigos unas de otras del palpitar de nuestra autenticidad. Lo recomiendo, de corazón, a quien quiera crecer, a quien esté buscando caminos y a quien le eche un poquito de valor para atreverse a mirar hacia dentro. Decía Kant: «Sapere aude!» (Atrévete a conocer/te)”
